La historia de Riveira Pura

El Legado del Silencio

(1920 – 2009)

En las laderas escarpadas donde el río se vuelve espejo, la familia Pereira no solo cultivaba vides; cultivaba resistencia. El bisabuelo Arturo no veía en los bancales una fuente de riqueza, sino una cuestión de honor. En una época donde muchos abandonaban la «viticultura heroica» por la comodidad del valle, Arturo subía cada mañana con sus mulas, desafiando pendientes de más del 40%.

Durante casi un siglo, el fruto de ese sacrificio viajó en camiones anónimos, vendido a granel. El mundo bebía el sudor de los Pereira sin conocer su nombre. Pero la tierra tiene memoria, y las cepas viejas aguardaban, hundiendo sus raíces en el granito, esperando a quien supiera escuchar su verdadera voz.

El Retorno y la Revelación (2010)

La historia cambió cuando Eva Pereira, tras años de formación entre los châteaux de Burdeos, regresó a casa. No traía solo técnicas modernas, sino una mirada nueva sobre el paisaje de su infancia. Al ver las manos curtidas de su abuelo y la finura de la uva Mencía y Godello, comprendió que el lujo no estaba en Francia, sino en aquellas piedras que Arturo nunca quiso abandonar.

Eva fundó la bodega Riveira Pura con una misión clara: dejar de ser el ingrediente invisible de otros para convertirse en el protagonista de su propia historia.

Nuestra Filosofía: Elegancia de Vértigo

Riveira Pura es el punto de encuentro entre dos mundos:

  • La Raíz: Respetamos el sistema de bancales y la vendimia manual, donde la única tecnología permitida es el esfuerzo humano.

  • El Horizonte: Aplicamos la precisión enológica aprendida en el extranjero para que esa fuerza del terruño no sea rústica, sino elegante, equilibrada y eterna.

"Mi abuelo me enseñó que la tierra no se posee, se merece. Riveira Pura es nuestra forma de demostrar que somos dignos de este paisaje."

— Eva Pereira

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