Arraigada en la tradición y el esmero desde 1920, la Familia Pereira no solo ha cultivado vides en las laderas escarpadas de la Ribeira Sacra, sino una auténtica filosofía de resistencia. El bisabuelo Arturo, desafiando pendientes imposibles, entendió que el honor de la tierra residía en esos bancales de granito que otros abandonaron por comodidad.
Tras décadas entregando su fruto al silencio del granel, la historia dio un giro con el regreso de Eva Pereira. Formada en la excelencia de Burdeos, Eva regresó para dar voz propia a las cepas viejas de Mencía y Godello, fundando la bodega Riveira Pura.
Hoy, nuestra filosofía, la «Elegancia de Vértigo», fusiona esa raíz ancestral con técnicas enológicas de vanguardia. Cada botella es el resultado de una vendimia manual heroica y una precisión moderna, logrando que la fuerza del terruño se convierta en un vino elegante, equilibrado y eterno. Porque, como decía Arturo, la tierra no se posee, se merece.